Пятница, 22 Октября, 2021


Japón arrojará al Pacífico el agua contaminada — Fukushima

Manifestantes de Greenpeace portan un cartel en protesta al manejo del desastre de Fukushima por parte del Estado japonés Manifestantes de Greenpeace portan un cartel en protesta al manejo del desastre de Fukushima por parte del Estado japonés
Alejandro Castrejon | Апреля 14, 2021, 16:50

China calificó este lunes 12 de abril de "irresponsable" la decisión de Japón de verter al mar más de un millón de toneladas de agua, una vez tratadas, de la accidentada central nuclear de Fukushima.

Ante la decisión, hay fuertes protestas de países vecinos poderosos como China y Corea del Sur, también de grupos ambientalistas y comunidades pesqueras.

Veamos cuál es el plan, la polémica y si los motivos para la preocupación.

Japón formalizó este martes su decisión de verter al mar el agua contaminada de la accidentada central nuclear de Fukushima tras tratarla para eliminar la mayoría de los elementos radiactivos, un proceso que tiene previsto comenzar en 2023.

"Bajo la premisa del estricto cumplimiento de las normas reglamentarias establecidas, seleccionamos la liberación oceánica" para disponer de esas aguas residuales, reza un comunicado gubernamental.

Según lo informado por la misma NHK, el agua contaminada se diluirá para cumplir con los estándares internacionales.

- Se trata de agua marina empleada para refrigerar los reactores dañados tras las fusiones parciales de núcleo provocadas por el terremoto y el tsunami de 2011, y que queda contaminada de isotopos radiactivos.

Tokyo Electric Power Co. operador de la planta de Fukushima, aseguró que el tritio no puede ser eliminado del agua, pero que los otros radioisótopos mediante el tratamiento pueden ser reducidos a niveles autorizados para que pueda descargarse al mar. El tritio no es dañino en pequeñas cantidades. Cada día se le añaden unas 140 nuevas toneladas, y la empresa ya alertó hace más de un lustro que a este ritmo se quedarán sin espacio para otoño del próximo año.

El plan de la compañía es una depuración del agua que eliminaría la mayoría de elementos radiactivos con el llamado Sistema Avanzado de Procesamiento de Líquidos.

El tritio solo es peligroso para la salud de las personas en dosis muy altas, según los expertos.

Japón había barajado, como alternativa, la posibilidad de evaporar o almacenar bajo tierra el agua que contiene tritio.

Yoshihide Suga, primer ministro de Japón dijo en la reunión que el gobierno consideró quearrojar el agua al mar es lo más realista, y que hacerlo es inevitable para poder lograr la recuperación de Fukushima. El Gobierno insiste también en que el agua filtrada se libera rutinariamente de forma similar en las plantas nucleares de todo el mundo.

Por otro lado, vecinos de Japón, como China o Corea del Sur, han expresado su desacuerdo con la decisión.

La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, expresó la "seria preocupación" de Moscú en relación a una decisión que se ha tomado sin consultar con los Estados vecinos, al tiempo que mostró la esperanza de que Tokio "muestre el debido grado de transparencia" y aborde el tema de manera responsable.

Por su parte, asociaciones de pescadores de Fukushima lo han rechazado porque creen que dañará aún más la reputación de los productos locales, que acarrean el estigma radiactivo desde el accidente de 2011. "Nuestros esfuerzos en la última década para restaurar la industria pesquera serán en vano", aseveró.

¿De qué agua se trata?

Por contra, el gobierno estadunidense defendió que Tokio ha sido "transparente" en todo momento y adoptó medidas "aparentemente acordes a los estándares de seguridad en materia nuclear a nivel global". En su opinión, son otros contaminantes químicos presentes en el agua de mar, como el mercurio, los que deberían preocupar a los consumidores más "que cualquier cosa que provenga del sitio de Fukushima", por lo que "no dudaría en absoluto" en comer mariscos de la zona.

Michiaki Kai, experto en evaluación de riesgos de radiación en la Universidad de Enfermería y Ciencias de la Salud de Oita, en Japón, hace hincapié en la importancia de controlar la dilución y el volumen de agua liberada, si bien matiza que "hay consenso entre los científicos acerca de que el impacto en la salud es minúsculo".