Miércoles, 28 Octubre, 2020


Mexicanos prefieren quedarse "en casa y morir" antes que hospitalizarse

Mexicanos prefieren quedarse Mexicanos prefieren quedarse "en casa y morir" antes que hospitalizarse
Orlondo Matamoros | Agosto 11, 2020, 03:46

"¡Papito, respira! Respira, por favor" son las palabras que las periodistas citaron de boca de la esposa de Víctor.

Raúl Pérez, quien lleva 16 días durmiendo en el hospital después de que su hermana se sometiera a una cirugía cerebral, menciona que ha conocido a siete familias de pacientes que habían acudido por otra enfermedad y luego habían muerto por el coronavirus.

México está luchando con uno de los peores brotes de coronavirus a nivel mundial, con más de 52 mil defunciones confirmadas, la tercera cifra más alta del mundo.

El problema ha plagado durante mucho tiempo a las naciones abrumadas por enfermedades desconocidas.

En México, está sucediendo un ciclo vicioso similar.

Las consecuencias, dicen los médicos, enfermeras y ministros de salud, son severas. Esta situación fue reseñada por el New York Times (NYT), donde Natalie Kitroeff y Paulina Villegas documentaron el miedo de los mexicanos a los hospitales y cómo esto provoca una atención médica que llega demasiado tarde para pacientes de coronavirus.

Miles están muriendo antes de siquiera ver el interior de un hospital, al sucumbir ante el virus en taxis camino a los nosocomios o guardando cama en casa, arrojan datos del Gobierno.

Durante el pico de la pandemia en la ciudad de Nueva York, menos del 25% de los pacientes con coronavirus murieron en los hospitales, según los estudios realizados.

Si bien la estadística puede ser imprecisa debido a las pruebas limitadas, los médicos e investigadores confirmaron que un número sorprendente de personas están muriendo en los hospitales de México.

La viuda de Víctor Bailón con sus hijos (Daniel Berehulak/The New York Times). En mayo, casi la mitad de todas las muertes por covid-19 en los hospitales de la Ciudad de México ocurrieron dentro de las 12 horas posteriores a la admisión del paciente, mientras que en Estados Unidos por lo general pasaron cinco días internados.

Peor aún, agregó, "muchas personas que mueren en sus hogares en México, o incluso de camino al hospital, nunca se someten a la prueba del virus, por lo que no se cuentan como víctimas del coronavirus". Retrasar el tratamiento, argumentan, simplemente lleva a más muertes en los hospitales, lo que genera aún más miedo a los hospitales.

Y no es para menos, prácticamente cuatro de cada 10 personas que son hospitalizadas por covid-19 en la Ciudad de México mueren, según datos oficiales. "Prefiero quedarme en casa y morir allí", dice.

"En cambio, caen en un agujero negro estadístico de muertes que no están oficialmente vinculadas a la pandemia ".

El periódico consignó que según señalamientos recientes del gobierno, "durante un período de tres meses esta primavera, hubo 71,000 muertes más de lo esperado, en comparación con años anteriores, una indicación de que el virus se ha cobrado muchas más vidas de lo que sugiere el recuento oficial".

Para aumentar la confusión, los líderes políticos aquí, como en muchos países, han sembrado una amplia gama de dudas sobre el virus y la necesidad de buscar atención médica.

En un sondeo publicado el mes pasado, casi un 70 por ciento de los mexicanos dijo que se sentiría "inseguro" llevando a sus seres queridos al hospital durante la pandemia. Una tercera parte respondió que preferiría cuidar por sí misma de sus familiares.

Los funcionarios de salud de todos los niveles han comenzado a suplicar a los mexicanos que dejen de resistirse a la atención médica.

Muchos desconfían de los costos que conlleva una estancia en el hospital. Todos tenían una teoría sobre la verdadera causa del virus y la destrucción que había desencadenado.

Héctor Mauricio Ortega, cuyo padre se encontraba intubado en el mismo hospital por covid-19, dijo que creía que los médicos estaban infectando deliberadamente a las personas con el virus "porque los países tienen una cuota de personas que deben morir cada año".

Dos días antes de que Bailón fuera trasladado a la unidad de terapia intensiva del Hospital General, visitó a un médico en su pequeña ciudad natal a una hora de distancia de la capital.

"Por favor, no me lleve allí, no quiero morir", recordó que le dijo.