Sábado, 19 Octubre, 2019


Vía Láctea genera explosión cataclísmica hace 3,5 millones de años_Spanish

Una gigantesca explosión sacudió el centro de nuestra galaxia cuando nuestros antepasados ya caminaban por la Tierra Imagen ilustrativa Pixabay geralt
Eloisa Felix | Octubre 09, 2019, 02:41

Sus hallazgos se publicarán en The Astrophysical Journal.

Astrónomos encontraron que un rayo de energía en expansión surgió cerca del agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea hace más de tres millones de años.

Después de que la explosión se originara en el agujero negro, llamado Sagitario A*, la radiación se expandió en forma de conos desde ambos polos de nuestra galaxia, dirigiéndose hacia el espacio profundo.

La llamarada se sintió en la Corriente de Magallanes a 200.000 años luz de distancia, un rastro de gas de galaxias enanas cercanas como las Grandes y Pequeñas Nubes de Magallanes. La corriente de Magallanes se encuentra a unos 200.000 años luz de la Vía Láctea.

Los investigadores usaron datos compilados por el Telescopio Espacial Hubble para revelar que la explosión masiva tuvo lugar hace poco más de tres millones de años, lo cual es "asombrosamente reciente en términos galácticos". En esos momentos, el cráter dejado por el asteroide que desencadenó la extinción de los dinosaurios en la Tierra ya debía 63 millones de años, y los ancestros de la humanidad ya caminaban acerca de sus dos piernas. ¿Podrían haber visto el fenómeno?

"Este es un evento dramático que sucedió hace unos millones de años en la historia de la Vía Láctea", dice la profesora Lisa Kewley, directora de ASTRO 3-D.

La explosión, estiman los investigadores, duró quizás 300.000 años, un período extremadamente corto en términos galácticos.

Un equipo de científicos acaba de hallar evidencia de una colosal explosión que ocurrió en la región donde se ubica el agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea.

Los astrónomos tienen mucho tiempo estudiando la galaxia Andrómeda que se ha caracterizado por devorar a otras formaciones estelares, su próxima víctima es la la Vía Láctea. "Es una suerte que no estemos residiendo ahí".

"Estos resultados cambian drásticamente nuestra comprensión de la Vía Láctea", destaca la coautora Magda Guglielmo de la Universidad de Sydney. "Solo un pequeño porcentaje de galaxias muestra una ruido central, Sin embargo yo creo que todas lo tienen. ¿Quién hubiera pensado que veríamos esto en nuestra propia galaxia?", se pregunta Bland-Hawthorn. Pero los investigadores reconocieron que se necesitarán investigaciones futuras para ayudar a determinar más sobre la evolución de los agujeros negros y cómo ese comportamiento puede influir en las galaxias. En cambio, estos nuevos resultados abren la posibilidad de una reinterpretación completa de su evolución y naturaleza.

Los expertos, liderados por Dougal Mackey de la ANU y Geraint Lewis de la Universidad de Sydney, identificaron, en grandes corrientes de estrellas, los restos de estas antiguas galaxias, que eran más pequeñas que Andrómeda y que fueron engullidas hace hasta 10.000 millones de años, cuando esta todavía se estaba formando.

Sagitario A, el agujero negro de la Vía Láctea, es 4,2 millones de veces más masivo que el Sol y es generalmente una bella durmiente, o sea, no está muy activo.