Domingo, 16 Junio, 2019


Google da recorrido virtual por la casa donde vivió Ana Frank

Un árbol para recordar a Ana Frank crecerá en Naciones Unidas Ahora se puede recorrer la casa de Ana Frank mediante un programa virtual y verla viva en un video
Orlondo Matamoros | Junio 15, 2019, 00:46

Es probable que sí la leyó, aunque con otro título mucho más conocido, y que también el nombre de la escritora le trae cierta reminiscencia, aunque más bien imprecisa y quizás dolorosa.

Los Ángeles, EE.UU., 12 jun (Prensa Latina) El norteamericano Ryan Cooper donó hoy las cartas que intercambió con el padre de Ana Frank (Otto) al Museo Conmemorativo del Holocausto en Washington, en saludo al 90 aniversario del nacimiento de la joven judía.

Familia Frank en abril de 1941.

Ana, después de estar detenida en Amsterdam, viajar en un tren abarrotado con miles de prisiones y pasar por Aushwitz, murió en el campo de concentración de Bergen Belsen en febrero de 1945 sin poder ver el final de la guerra y creyendo que su padre había sido enviado a la cámara de gas.

El Centro Ana Frank de Estados Unidos compartió en su portal de internet que el libro La casa de atrás, que posteriormente cambió su nombre a El diario de Ana Frank, ha vendido más de 30 millones de copias y cuenta con traducciones a 67 idiomas. Estas son las primeras palabras que escribió Ana Frank en el diario que le regalaron por su 13° cumpleaños, el 12 de junio de 1942.

Cooper, un anticuario y artista, legó el epistolario y recuerdos que recibió de Frank para lograr una mayor compresión del hombre que dio a conocer a Ana, cuyo diario sobre la Segunda Guerra Mundial es considerado una de las obras más importantes del siglo XX. Esa casa de Amsterdan, reconvertida en testigo atemporal de su vida, puede ser visitada ahora de forma online. Ella no tenía, sin embargo, la intención de convertir su experiencia en un tratado testimonial de la barbarie nazi, ni en una advertencia explícita de las consecuencias que puede alcanzar una ideología basada en el desprecio de una raza por otra, de una clase social sobre las grandes masas de desposeídos, marginados así del bienestar de toda la sociedad.

El resurgimiento del extremismo de derecha, tratando de atenuar las culpas del nazifascismo mediante recursos sibilinos, entre ellos el negacionismo, ha puesto en duda no sólo el Holocausto, sino que el mismo Diario de Ana Frank, argumentando que fue un gran fraude tejido principalmente por las fuerzas progresistas del planeta con el fin de desprestigiar las ideologías nacionalistas que vuelven a surgir ante la amenaza de una invasión de los parias del tercer mundo.