Lunes, 17 Junio, 2019


Critica papa Francisco marginación de la armonía

El papa lamenta la “cultura del insulto” actual El Papa afirma que para tener paz interior se necesita al Espíritu Santo en lugar de pastillas
Orlondo Matamoros | Junio 12, 2019, 14:24

Y es precisamente en torno a la tercera persona de la Trinidad que el Papa Francisco ha centrado su homilía.

Esta presencia vivificante no se concreta a producir paliativos o curaciones superfluas, que serían soluciones momentáneas, sino una completa renovación; más que un cambio de vida, es alcanzar una vida verdadera.

"No sirve de nada saber que el Resucitado está vivo si no vivimos como resucitados", ha dicho el Papa, que también ha explicado que es el Espíritu es el que hace que Jesús "viva y renazca" en los creyentes y el que les "resucita por dentro".

El papa presidió esta celebración en la que los católicos conmemoran la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y en su homilía defendió la necesidad de que los hombres encuentren la paz y la armonía, para que sientan tranquilidad "aun cuando la superficie esté agitada por las olas". "En cambio, el que vive según el Espíritu lleva paz donde hay discordia, concordia donde hay conflicto", apuntó. "Vivimos en un continuo nerviosismo que nos hace reaccionar mal a todo" dice el Papa y además, buscamos la solución rápida: "una pastilla detrás de otra para seguir adelante, una emoción detrás de otra para sentirse vivos". Pero lo que necesitamos - puntualiza - "es el Espíritu": "es Él quien pone orden en el frenesí". Francisco equiparó 'las desarmonías' del mundo actual a 'verdaderas divisiones', en las cuales 'hay quienes tienen demasiado y quienes nada, quien trata de vivir cien años y quien no puede venir a la luz', en tanto -afirmó- en la era de las computadoras se está a una distancia más 'social', con menos socialización. Frente a esto, ha insistido en que el Espíritu Santo "reúne a los distantes, une a los alejados y trae de vuelta a los dispersos".

"Devolviendo mal por mal, pasando de víctimas a verdugos, no se vive bien. Mezcla diferentes tonos en una sola armonía, porque ve sobre todo lo bueno, mira al hombre antes que sus errores, a las personas antes que sus acciones". En ese sentido, Francisco reprochó que en estos tiempos esté de moda adjetivar y 'lamentablemente incluso insultar', en lo que calificó de 'cultura del adjetivo que olvida el sustantivo de las cosas' y también una cultura del insulto como primera respuesta a una opinión no compartida. De ahí de exhortación final a ser "hombres espirituales que devuelven bien por mal y responden a la arrogancia con mansedumbre, a la malicia con bondad, al ruido con el silencio, a las murmuraciones con la oración, al derrotismo con la sonrisa".