Miércoles, 22 May, 2019


Ciudad Juárez: Han arribado 14 mil migrantes a Juárez desde octubre

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Orlondo Matamoros | May 18, 2019, 04:56

Pero ahora muchos están usando una ruta relativamente nueva y más corta: vuelan a Panamá o Nicaragua, pagan a los contrabandistas para que los ayuden a llegar a la frontera de EE.UU. y buscan llegar a El Paso.

Por décadas, durante y después de la Guerra Fría, los cubanos han intentado llegar a Estados Unidos, por cielo, mar y tierra, muchos de ellos embarcándose en el peligroso trayecto de 145 kilómetros (90 millas) a Florida a bordo de frágiles botes y balsas.

Sin embargo, en enero de 2017, EE.UU. pusieron fin a su política de "pies mojados, pies secos" por la cual admitía casi automáticamente a cualquier cubano que lograra llegar al suelo estadounidense.

Durante muchos años, los cubanos que ingresaron a través de la frontera sur generalmente volaban a Sudamérica e intentaban ingresar a EE.

Por lo que muchos migrantes cubanos optan por ir ahora a la frontera entre México y Estados Unidos y solicitar asilo. Durante el año pasado, el gobierno del presidente Donald Trump limitó severamente el número de solicitudes que procesa en los cruces fronterizos.

Con la tasa de procesamiento actual, la espera en Juárez es ahora de hasta cinco meses, en comparación con solo unos pocos días en febrero.

Panamá se dio a conocer en los últimos años como una fuente de visas relativamente fácil para los cubanos que podían argumentar convincentemente que solo querían comprar y volver a vender productos en Cuba. Panamá tiene una zona de libre comercio donde los cubanos compran todo, desde champú a aires acondicionados y motocicletas eléctricas. Los jóvenes en particular se están alineando fuera de cualquier embajada que les otorgue una visa.

Los amigos le dijeron a Yaneisi Hernández de La Habana que Juárez era más seguro que otros cruces de Texas, que tenía una red sólida de grupos caritativos y, lo más importante, que la espera para solicitar asilo en Estados Unidos era relativamente corta. Después de trasladarse vía aérea a Nicaragua y pagarle a un traficante para llegar a la frontera con Estados Unidos en autobús, taxi a pie o a caballo, quedó decepcionada al darse cuenta de que había 3.500 nombres antes del suyo. La espera puede prolongarse por semanas o incluso meses, mientras que más cubanos siguen sumándose debido -en parte- a la flexibilidad del paso por Centroamérica y la crisis que ha vuelto a golpear a isla. El mes pasado más de 700 cubanos escaparon de un centro de detención de migrantes en dos fugas distintas ocurridas en una hacinada instalación de Tapachula.

El incremento de cubanos ha sido tal que los restaurantes de Ciudad Juárez han agregado a su menú platillos antillanos como cerdo asado y arroz con frijoles.

El éxodo que llegó a México con las caravanas centroamericanas y que comenzó a esperar en octubre del año pasado en la joroba del Puente Internacional Paso del Norte, continuó su registro en la Casa del Migrante en noviembre y desde finales de marzo está a cargo del Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo). Los hombres cubanos son fácilmente reconocibles por sus impecables zapatos deportivos y sus lentes oscuros de aviador.

Sin embargo, algunos residentes de Ciudad Juárez se muestran cautelosos.

"No les gusta la comida", aseguró Rivera. "Esa actitud en los albergues puede ser mal vista". Pero algunos cubanos tampoco se sienten contentos en esta ciudad fronteriza, como es el caso de Arnoldo García, electricista de La Habana, quien no recomienda acceder por El Paso tras esperar dos meses para finalmente ser "liberado", dijo. Dijo que no recomendaría a Juárez a nadie que contemple el viaje.

"Sería más recomendable que no viniera por Juárez", sostuvo.