Domingo, 18 Noviembre, 2018


Presidente salvadoreño agradece a papa Francisco por canonización de Romero

Arzobispo de Managua pide a Romero intercesión en conflicto de Nicaragua El Papa canonizó a Pablo VI, Monseñor Romero y otros cinco nuevos santos - Mundo | Diario Panorama
Orlondo Matamoros | Octubre 16, 2018, 18:31

Desde el sagrario de la basílica de San Pedro, ante una plaza desbordada por unas 90 mil personas, entre ellos siete mil peregrinos salvadoreños, Francisco proclamó este domingo santos al mártir Oscar Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado en 1980 por la dictadura militar, al Papa Pablo VI y a otros cinco religiosos. Durante sus 15 años en el Vaticano, Pablo VI introdujo otros cambios como los viajes pastorales.

El asesinato de Romero marcó el comienzo de la guerra civil en El Salvador, que duró hasta 1992 y dejó 75.000 muertos y al menos 7.000 desaparecidos. "Mi reconocimiento va a las delegaciones oficiales de tantos países que han venido a rendir homenaje a los nuevos santos, que han contribuido al progreso espiritual y social de las respectivas Naciones", dijo Francisco. Mientras que Pablo VI fue caracterizado como "profeta de una iglesia extrovertida que mira lejos y presta atención a los pobres en medio del cansancio y las incomprensiones, demostró en modo apasionado la belleza y alegría de seguir totalmente a Jesús".

La primera imagen urbana de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, en el Centro Histórico de San Salvador, fue pintada por el joven Cristian López.

"Llegamos aquí para honrar la memoria de monseñor Romero, él llevó su fe al límite de dar su vida por lo que consideraba justo", afirma Francisco Navarro, un hondureño de 51 años, que junto a 30 de sus paisanos llegó hasta la capilla La Divina Providencia, donde el 24 de marzo de 1980 Romero fue abatido por un francotirador contratado por la ultraderecha. "San Óscar nos dice que sin Dios, y sin el ministerio de la Iglesia, esto no es posible", sostuvo. El papa también elevó a los altares a la monja Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, que nació en Madrid, pero realizó su mayor labor religiosa en Bolivia.

En señal de la influencia que ambos hombres tuvieron en el primer Papa latinoamericano, Francisco celebró la misa de canonización usando el cíngulo manchado de sangre que Romero llevaba cuando fue asesinado a tiros en 1980, así como el báculo, cáliz y estola de Pablo VI.

A pesar de ser señalado por sectores de poder de sus país como un comunista y agitador, Romero resistió y proclamó la paz, la justicia y la necesidad de ver el mundo de una manera diferente, dijo el embajador.

"Todos estos santos, en diferentes contextos, han traducido con la vida la Palabra de hoy, sin tibieza, sin cálculos, con el ardor de arriesgar y de dejar". Añadió que Romero dio su vida "para estar cerca de los pobres y su pueblo".

Por su parte, Pablo VI gobernó la Iglesia entre 1963 y 1978 y es recordado por su impulso al Concilio Vaticano II, que introdujo numerosas reformas modernizadoras, como la abolición de la misa en latín.

El Papa ha aprovechado su homilía para advertir sobre los riesgos de la avaricia, al decir que "la riqueza es peligrosa y dificulta incluso la salvación", aplicando este mismo consejo a la Iglesia.

En 2016, monseñor Arnulfo Romero fue declarado por el Vaticano beato, luego de un proceso que inició la iglesia salvadoreña en marzo de 1994, reseñó AVN.