Martes, 16 Octubre, 2018


Dura derrota en Brasil para el partido de Lula

Dilma Rousseff expresidenta de Brasil luego de ejercer su voto en las elecciones de 2018 Dilma Rousseff expresidenta de Brasil luego de ejercer su voto en las elecciones de 2018- EFE
Frascuelo Febo | Octubre 09, 2018, 17:25

El candidato ultraderechista a la Presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro, reanudó este lunes su campaña en las redes sociales tras haber quedado en una buena posición para ganar el balotaje del 28 de octubre frente al izquierdista Fernando Haddad, un resultado celebrado con fuerza por los mercados.

Con más de 49 millones de votos válidos, Bolsonaro esperaba evitar el segundo turno y confiaba en que "iría a la playa" el día 28, pero tendrá otros 20 días de campaña contra Haddad, quien aspira a remontar y recuperar los votos de otros candidatos, apostando en los debates de televisión cara a cara.

Queda fuera de la disputa el progresista Ciro Gomes, del Partido Democrático Liberal (PDT), quien, a pesar de pelear a brazo partido para abanderar un bloque de centro-izquierda contra Bolsonaro, no consiguió superar a Haddad y se quedó estacionado en los 13 millones de votos.

Tan sólo perderá en número de diputados con el PT, que lidera el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y cuya bancada puede caer desde los 70 legisladores elegidos hace cuatro años hasta 57 este año.

Tras la votación de este domingo 7 de octubre Bolsonaro obtuvo un 46 por ciento de los votos, mientras que Haddad sacó un 29,3 por ciento.

El congresista y excapitán del Ejército Jair Bolsonaro recibió casi la mitad de los sufragios el domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, en un importante giro a la derecha en la nación más grande de América Latina avivado por la ira de los votantes ante la corrupción. Lo mismo ocurre con tres estados cuyas gobernaciones tienen candidatos militares activos o retirados que deberán esperar una segunda vuelta para saber si son elegidos.

Aún así, la amplia victoria de Bolsonaro en la primera vuelta ha sido un duro castigo a las fuerzas tradicionales de centroderecha, que han sido literalmente barridas del mapa por el candidato del Partido Social Liberal (PSL), formación que nunca gobernó un estado brasileño y que jamás ha tenido más de nueve de los 513 diputados.

El exgobernador de Ceará, Ciro Gomes, quien se separó del Partido de los Trabajadores (PT), no llegó a apoyar a Haddad, pero dijo que "luchará para defender la democracia".

La sede de campaña de Haddad en un hotel de Sao Paulo estalló en festejos cuando las encuestas a boca de urna mostraron que la carrera iría a segunda vuelta. Hay mucho en juego y queremos unir al país.

En las elecciones de 2014, el partido de Lula da Silva, afectado por numerosos casos de corrupción, ganó en 15 estados.

La polémica destitución de la presidenta Dilma Rousseff en un impeachment del Congreso por manipulación de los presupuestos hace dos años, los escándalos de corrupción como el caso Odebrecht, las dificultades económicas y un auge de la criminalidad han marcado el ambiente electoral en el país, donde se registra un auge de la antipolítica.

La preocupación de Bolsonaro puede parecer innecesaria, dado que matemáticamente no debería serle difícil obtener los puntos que le faltan para alcanzar la mayoría absoluta, sobre todo después de haber conseguido el apoyo de los poderosos sectores del agronegocio y de las iglesias evangélicas.

Según Haddad, en la segunda vuelta los brasileños elegirán entre dos modelos: "El neoliberalismo que ellos defienden y el estado del bienestar que proponemos", dijo.

También volvió a criticar la intención de Bolsonaro de liberar la venta y porte de armas para civiles y sostuvo que "la seguridad es un servicio público", por lo que "armar a la población es dejar de prestar ese servicio".