Jueves, 19 Julio, 2018


Brett Kavanaugh, el hombre de Trump para la Corte Suprema

Trump elige hoy a un juez del Supremo que amplíe la hegemonía conservadora Donald Trump y su esposa Melania camino del Air Force One en Morristown
Orlondo Matamoros | Julio 12, 2018, 16:29

De 53 años, Kavanaugh comenzó su carrera como ayudante del juez Kennedy y en su carrera pública se tornó famoso por un alegato contra la reforma del sistema de los seguros de salud que emprendió el entonces presidente Barack Obama, sistema que ya fue desmontado por el gobierno de Trump.

A su llegada a la Casa Blanca en 2001, George W. Bush lo reclutó como uno de sus colaboradores directos.

El nominado da el crédito a su madre por su profesión, Martha Kavanaugh, quien fue fiscal y juez en Maryland.

Junto con monseñor John Enzler, de quien fue monaguillo, dedica ahora parte de su tiempo al servicio de los más pobres, a través del trabajo voluntario en Cáritas de Washington.

Su número dos, el senador Dick Durbin, consideró que la potencial llegada de Kavanaugh al Supremo lo convertiría en un tribunal de "ultraderecha", con el subsiguiente riesgo de que "los peores impulsos de la Presidencia de Trump no tengan control". Kavanaugh consideró que sus compañeros del Tribunal de Apelaciones de Washington DC "erraban malamente" y concedían "nuevos derechos a inmigrantes indocumentados". De lograr su cometido, Trump estaría posicionando la más alta instancia judicial de su país hacía la derecha.

"[Kavanaugh] tiene el currículum tradicional de un juez de la Corte Suprema, un título de abogado de Yale, un empleado de la Corte Suprema bajo Kennedy, más de una década en el Tribunal de Circuito, y es bien recibido en círculos académicos y políticos", escribe Matthew Nussbaum en POLITICO.

El favorito fue favorito por una razón.

Durante el fin de semana, el nombre del juez Kavanaugh dejó de sonar con tanta fuerza entre los favoritos a ser nominado por Trump, por sus estrechos vínculos con la familia Bush. Al final, sin embargo, ganó la opción más segura.

El nombramiento de Kavanaugh otorga una mayoría conservadora al Tribunal, el máximo órgano interpretativo de la Constitución en el país. Y por una buena razón.

En su breve trayectoria como presidente, Trump ya ha tenido el privilegio de ejercer la elección de dos miembros, algo muy inusual.

Ajeno a los vaivenes políticos y a las decenas de personas que se manifestaron ante el Supremo contra su nominación, Kavanaugh dio un discurso centrado en sus valores familiares y su opinión de que un juez "debe interpretar la ley, no fabricar la ley". Todos ellos anunciaron su voto contrario a Kavanaugh en el proceso de confirmación.

Para ser confirmado se requieren 50 votos y los republicanos tienen 51, asumiendo que el vicepresidente Mike Pence rompa el empate.

El presidente de la Comisión de Libertad Religiosa y Ética de la Convención Bautista del Sur Russell Moore dijo que confiaba en que Kavanaugh sería un "defensor fuerte de las libertades garantizadas por la Constitución y la Carta de Derechos, especialmente nuestro Primer Derecho de Libertad Religiosa".

Una de las preocupaciones centrales es el empeño expresado por Trump ya en su campaña electoral de crear una mayoría conservadora de la Corte Suprema para anular la legendaria decisión de 1973 conocida como "Roe vs Wade", que sentó las bases para la despenalización del aborto.