Domingo, 15 Julio, 2018


Papa pide perdón por errores en casos de abuso en Chile

Santiago 18 de enero de 2018
Víctimas de abuso por parte de Fernando Karadima realizan conferencia de prensa tras declaraciones del Papa Francisco en Iquique sobre obispo Juan Barros.
Christian Iglesias  Aton Chile Víctimas de Karadima confirmaron que fueron invitados al Vaticano
Federico Mansilla | Abril 13, 2018, 01:10

"El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar". Pidió pruebas y tras la llegada de sus enviados a Chile, al parecer las consiguió.

Francisco envió una inesperada carta a los purpurados chilenos reunidos en su asamblea anual en Punta de Tralca, balneario ubicado a 120 kilómetros al noroeste de Santiago, en la que resumió aspectos de su visita a Chile en enero y su nueva mirada sobre las agresiones sexuales a menores tras conocer el informe de su enviado especial a Chile, monseñor Charles Scicluna.

El religioso explicó de esta forma la denuncia por la "falta de información veraz y equilibrada" que hizo el papa en su carta, difundida el miércoles en el Vaticano.

"Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí, y espero poder hacerlo personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas", expresó Francisco. Lo cual, en un hecho con escasos antecedentes en la historia reciente, plantea una grave crisis entre un Papa y una Iglesia local. Este último fue expulsado del sacerdocio por abuso sexual de menores.

Consciente de la seriedad del conflicto interno, Francisco propone una salida en su carta, pero sin restar gravedad a los abusos.

Sobre este encuentro del que no se ha precisado la fecha ha señalado: "Pensé en dicho encuentro como en un momento fraternal, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con el solo objetivo de hacer resplandecer la verdad en nuestras vidas".

"Les aseguro mi oración y quiero compartir con ustedes la convicción de que las dificultades presentes son también una ocasión para restablecer la confianza en la Iglesia, confianza rota por nuestros errores y pecados y para sanar unas heridas que no dejan de sangrar en el conjunto de la sociedad chilena", agrega. Es evidente que hay muchas cosas por hacer. "Y nuestro compromiso es que esto no vuelva a ocurrir". Pero parece inevitable que algunas cabezas rueden. "El sentido de todas nuestras acciones siempre ha apuntado al reconocimiento, el perdón y la reparación por lo que se ha sufrido, y así seguirá siendo, hasta que la tolerancia cero frente al abuso y el encubrimiento en la Iglesia, se haga realidad". En fin, un verdadero bochorno para una Iglesia chilena de gran prestigio durante la dictadura.