Jueves, 17 Agosto, 2017


Trump vuelve reventar política de apertura hacia Cuba

Federico Mansilla | Junio 19, 2017, 10:15

Ocho meses después, ya en calidad de presidente que contó con los votos de los exiliados que no le perdonaron a Obama sus "concesiones" al régimen cubano, el actual mandatario ha asegurado en el corazón de la Pequeña Habana y rodeado de activistas que durante años han luchado por un cambio en la isla, que ahora los cubanos están más cerca de lograr esa libertad que parece inalcanzable.

En una declaración, el PCPE reprobó las medidas decretadas por Trump, al paralizar y retroceder en los acuerdos avanzados por su predecesor, Barack Obama, y el presidente cubano, Raúl Castro, que reanudaron en 2015 las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Por contra, el disidente Manuel Cuesta Morúa, de la organización Arco Progresista, consideró los cambios "una mala noticia para la promoción de la democracia en Cuba y también una mala noticia para los cubanos en general el regreso a una política fracasada".

Ese reclamo implica además, agregó, la devolución a Cuba del territorio de la Base Naval de Guantánamo, el fin del financiamiento a programas subversivos por parte de Washington, y la indemnización a la nación caribeña por los daños causados por el bloqueo.

La acción es considerada como un intento de dar marcha atrás a partes de la política del ex presidente estadounidense Barack Obama de normalización de las relaciones diplomáticas estadounidense-cubanas, que fue introducida en diciembre de 2014.

Comenta que como ya es habitual en los anuncios públicos de Trump, tras el tono hostil y los amagos de un viraje drástico hubo una esencial continuidad con la situación existente.

Aunque no quedó claro si permanecerán en pie tras este anuncio, ambas naciones firmaron más de 20 acuerdos en disímiles sectores, incluido el tráfico de personas, seguridad y prevención del terrorismo.

El mandatario limitará sustancialmente los viajes a Cuba de los estadounidenses, que en los últimos tiempos han podido hacer turismo encubierto gracias a las flexibilizaciones de Obama, y prohibirá a las empresas de su país hacer transacciones con compañías cubanas controladas por las fuerzas armadas y los servicios secretos, según explicó la Casa Blanca.

"La política emite elementos de disuasión, desestímulo y complicación de los mecanismos de viajes hacia Cuba". Esta decisión le costará a los ciudadanos y los negocios estadounidenses la oportunidad de explorar Cuba y sus oportunidades económicas presentes y futuras, e imposibilitará nuestro propósito de intercambiar con el gobierno cubano en importantes temas como derechos humanos y una mayor apertura a instituciones democráticas.

El Gobierno cubano afirmó que cualquier estrategia que pretenda cambiar el sistema en la isla está condenada al fracaso, opinó que EE.UU.no está en condiciones de dar lecciones sobre derechos humanos e insistió en su voluntad de continuar el diálogo y la cooperación con el país vecino.

Por su parte, el demócrata Mark R. Warner, senador por Virginia y vicepresidente del Comité de Inteligencia de la Cámara alta, sostuvo que la decisión de revertir el progreso en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba envía un mensaje equivocado al mundo sobre el liderazgo norteamericano. Las embajadas seguirán abiertas, los vuelos comerciales directos y los cruceros continuarán y las remesas seguirán fluyendo.

El giro de Estados Unidos de su política hacia Cuba incluye el apoyo al embargo comercial y financiero estadounidense sobre la isla y la oposición a las peticiones internacionales para que el Congreso lo levante, informó la Casa Blanca.

En la nota se ratifica la "inquebrantable solidaridad" de Moscú con La Habana.