Viernes, 22 Setiembre, 2017


Trump revelará "cosas que nadie sabe" sobre el hackeo ruso

Orlondo Matamoros | Enero 04, 2017, 17:52

"Podemos confirmar que los 35 diplomáticos rusos declarados 'persona no grata' han dejado Estados Unidos junto a sus familias", indicó este funcionario en un escueto comunicado.

El jefe de la cancillería rusa volvió a responder a las acusaciones de Washington sobre los presuntos ciberataques de Rusia contra la campaña electoral de la demócrata estadounidense Hillary Clinton, dirigida según EU a favorecer la victoria del presidente electo, el republicano Donald Trump.

La noche del martes, además, Trump cuestionó que los servicios de inteligencia de Estados Unidos presuntamente hubieran pospuesto hasta el viernes la reunión que él mismo había anunciado que tenían programada esta semana.

Asimismo, el Departamento informó al Gobierno de Rusia de que "negará a personal ruso acceso a dos complejos recreativos en EE.UU. que posee el Gobierno ruso".

Pero las sanciones no se detendrán en las expulsiones, precisó Obama, advirtiendo que la respuesta estadounidense también llegará en forma de operaciones secretas de las que no se informará públicamente.

El presidente saliente norteamericano lanzó un llamamiento internacional para devolver a Moscú al buen camino e impedirle llevar a cabo medidas de desestabilización en países extranjeros.

Faltando poco para terminar su mandato, Obama pareciera ansioso por demostrar que tiene la fuerza necesaria para tomar decisiones políticas ante Trump, quien ha adelantado que va a cambiar el pasado, lo que ha creado confusión entre lo que son políticas de Gobierno y políticas de Estado, y ha obligado a líderes mundiales a esperar por la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

John McCain y Lindsey Graham, dos "halcones" republicanos en el Senado, señalaron que Moscú salía bien parada y prometieron imponer "sanciones más duras".

Y es que en sus ocho años de gobierno, Barack Obama tuvo variados encontrones con Putin por violaciones a los derechos en Siria, donde Rusia intervino con vehemencia, y por el incumplimiento de los acuerdos de Minsk para poner fin a la guerra en el este de Ucrania. Observadores consideran que el objetivo de las injerencias rusas era minar la confianza en la legitimidad de las elecciones estadounidenses para debilitar a la futura administración.